Amor Codependiente.

“Yo entiendo que él tiene su problema y me está haciendo sufrir…pero sé que puedo hacerlo cambiar. Con mi amor y mis oraciones puedo convertirlo en una mejor persona…él sólo necesita comprensión y cuidados, simplemente es un hombre desorientado”.

Teresa, 34 años.

“Cada oveja busca su pareja”… tal como reza la frase, algo cruel, por cierto. Es frecuente que las hijas de alcohólicos o adictos a las drogas terminen buscando parejas con problemas similares. Esto no ocurre al azar: es un fenómeno llamado codependencia.

Qué es un codependiente? Es aquella persona que inconscientemente busca situaciones en las que deberá sacrificar su propia valía y bienestar para concentrarse en solucionar los problemas de otra persona. Son personas que estuvieron expuestas en su infancia a la adicción de uno (o ambos) de sus padres, o familiar significativo. Fueron niños que no recibieron ningún tipo de atención, ya que toda ésta era desplazada hacia un problema dentro del hogar (una adicción, enfermedad crónica mental o física de uno de los padres y/o trastornos graves de personalidad); son niños que se ven obligados a madurar precozmente, pues deberán afrontar situaciones difíciles que no son para su edad; aprenderán a vivir una constante negación para poder sobrevivir dentro del hogar defectuoso, guardarán secretos patológicos para proteger a su familia y se convertirán en padres de sus propios padres, en una inversión de papeles, en el que el niño se ocupa de cuidar del adulto porque la adicción o enfermedad no le permite cuidar de sí mismo.

“Cuando era niña y luego adolescente continuamente me mandaban a buscar porque papá se embriagaba de tal manera que perdía totalmente el sentido y quedaba tirado en las calles. Mis hermanos mayores tenían que ir a recogerlo…era muy bochornoso para todos nosotros. Luego mis hermanos se fueron casando y se iban de casa y como yo era la más joven, me convertí en la pequeña enfermera de papá”.

                                                                                                    Teresa, 34 años.

Cuando llega a la edad adulta el codependiente se encargará de rodearse de personas problemáticas y soportará toda clase de malos tratos, primeramente porque todos buscamos inconscientemente lo que nos resulta conocido, pero sobre todo, el codependiente desea “rescatar” a su pareja o a sus amistades, sobre quienes refleja el dolor de no haber salvado el padre o madre enfermo o adicto. Como no siempre se puede cambiar la vida de quien no desea ser ayudado, el codependiente se enfrascará en relaciones que lo dejarán agotado física, mental y espiritualmente y en muchas ocasiones, aunque esa no sea su verdadera intención, empeorará el cuadro del adicto/enfermo al justificar conductas en un intento vano de protegerlo, amando a esa persona de una manera distorsionada, dándolo todo a cambio de nada.

Cuando hay hijos en esas uniones se complican más las cosas, pues el codependiente se encargará de enseñarles todas aquellas conductas disfuncionales para mantener la estabilidad del hogar y generalmente se convertirá en encubridor o “enabler”del padre o madre abusador/a, en los casos en que la adicción o condición provoque violencia o maltrato dentro del hogar.

“En muchas ocasiones mamá me pedía que mintiera para proteger a papá…me daba pánico que se enteraran de que se drogaba y tal vez se lo llevaran preso, lejos de nosotras o tal vez lo despidieran de su empleo, por eso aprendí a mentir en la escuela y a fingir que éramos normales y felices”        

                                                                                                                                            Martha, 36 años.

“Yo sabía que lo que viviamos en casa era terrible, pero me decían que no pasaba nada cuando la verdad es que sí pasaba…y yo me perdía, no entendía nada, solo sentía una verguenza terrible y me esforzaba por ser mejor estudiante, mejor persona…tal vez así mi padre dejaría la bebida. Ahora que soy adulta me queda la frustración de que nada de lo que hice logró el milagro.”

                                                                                                                                        Samantha, 35 años.

El codependiente tiende a caracterizarse por:

  1. Problemas para relacionarse sanamente con las demás personas: escogerá siempre parejas y/o amistades con el mismo perfil.
  2. Incapacidad para poner límites razonables en sus relaciones: permitirá abusos, maltrato físico y verbal. Tolerará infidelidades.
  3. Necesidad obsesiva de controlar las conductas de otros y sentirse responsable de las mismas: en su libro “Hope: New choices and recovery strategies for adult children of alcoholics”, Emily Marlin lo expresa así: “El conflicto, la confusión y el caos en la casa del alcohólico han hecho que parezca necesario que nosotros intentásemos ejercer el control sobre nosotros mismos y sobre otras personas, sencillamente para poder sobrevivir. Debiamos mantener el control, a pesar del terrible temor de que en un momento determinado todo pudiese quedar totalmente fuera de control”.
  4. Conductas compulsivas: son personas con una carga muy grande de ansiedad y la suelen expresar de diversas maneras, ya sea comiendo compulsivamente, acumulando objetos, etc.
  5. Baja autoestima: Nunca fueron atendidos propiamente en su infancia, aprendieron a no hacer caso a sus propias necesidades y sentimientos.
  6. Depresión: una consecuencia obvia ante los constantes desafíos a los que se enfrentará en todas sus relaciones distorsionadas.

 

El primer paso para hablar de recuperación es que el codependiente acepte que tiene un problema, crear conciencia…o de lo contrario la persona pasará de una relación mala a otra igual o peor, esto puede llegar a ser bastante doloroso porque tendrá que recordar episodios traumáticos de su infancia archivados en la memoria. Deberá aprender a estar en contacto con sus propios sentimientos, gustos y necesidades; es como si esta persona se hubiese olvidado de sí misma por perseguir otras personas. Es muy importante que se acerque a algún grupo de apoyo como Codependientes anónimos (CoDA) o para hijos adultos  (ACOA o ACON), AL-ANON, o cualquier grupo que siga el programa de 12 pasos, según la necesidad de la persona. Igualmente la terapia familiar es una de las mejores opciones para reconstituir la familia y ayudar verdaderamente al adicto o enfermo, siempre y cuando esté dispuesto a cambiar. Es importante que el codependiente tome conciencia de que sin querer hacerlo está formando hijos tan enfermos como su conyuge o tan codependientes como él o ella mismo, y que está en sus manos detener la perpetuación de la familia disfuncional.

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4 Comments

  • Esther Jiménez

    Es interesante desatar temas como estos, muchas veces estamos atrapados y no sabemos porqué las causas de tanto sufrimiento, pero si buscamos la ayuda correcta podremos salir de ese camino torcido y caminar por un camino que nos guia a encontrarnos con nosotros mismos. agradezco a estas personas que con mucha altura tocan estos temas tan oportunos.

    • W. Jimenez

      Muchas gracias Esther. Nos alegra mucho poder ayurdarle.

  • Gabriel

    Hola, una pregunta: mi familia no a sido el máximo ejemplo, si a habido abuso del alcohol por parte de mi padre y un hermano se podría decir que es alcohólico porque a pesar de que es “funcional” con su familia y en su trabajo, desde que se levanta destapa una cerveza, mi padre también es alcohólico, podría decir que muchísimo menos, pero bueno, al final tiene todas las características también, mis familiares por parte de mi padre también lo fueron a tal grado que uno era “borrachito” de la calle” y murió y otro casi siguió por el mismo camino y también murió, yo no tenia mucho contacto con ellos, pero si los conocí.
    Yo los perdono a todos a pesar de el daño que ya hicieron conmigo en cuestión de la educación que “mame” de ellos… los perdono, pero tengo que hacerme responsable de mi y del daño que me hicieron, de la vida “incongruente” que me toco vivir, yo se podría decir que era un alcohólico social de fines de semana y de amigos, hasta que comprendí que eso era una adicción y que eso generaba dependencia… trabaje por mi cuenta para enamorarme de mi mismo y ya llevo casi 3 años que no toco el alcohol y aun así voy con amigos a fiestas, bares y reuniones… y siempre me llevan como el conductor “resignado” (jajaja broma) pero si me llevan como el conductor designado.
    Yo trabajo felizmente en mi ser, pero la pregunta es:
    ¿Existe mas gente libre de adicciones, libre de dependencias, libre de codependencias?, ¿no sera un sueño utópico el creer que existan gentes libres de todo esto?, ¿y si existen como las identifico, como puedo aprender de ellas?, ¿donde están?.
    Mi meta es ser feliz, dichoso, pleno siendo independiente y libre de adicciones, haciéndome frente a mis sentimientos y emociones. ¿pero donde hay mas como yo?
    Cualquier ayuda, guía ó bibliografía (libros) sera realmente agradecido de mi parte… SALUDOS!!!

    • W. Jimenez

      Los hijos de los alcohólicos son un 25% más propensos a volverse alcohólicos también, y obviamente el contacto temprano con la adicción vuelve codependientes otros hijos. Es bastante bueno que usted se esté cuidando de no caer en el alcohol tomando en cuenta que ya ha habido problemas de este tipo en su familia. Ciertamente deben existir personas libres de adicciones y con conductas sanas, probablemente son pocas, pero las hay…sí, suena bastante utópico, ya que están las adicciones “legales” (a la cafeína, al tabaco, a la comida, a acumular objetos, etc) que la mayoría considera inofensivas, pero el proceso mental que las genera es el mismo que para alcohol y drogas. Le recomendamos acercarse a algún grupo que siga el programa de 12 pasos en su comunidad, esto le dará la oportunidad de conocer personas en su misma situación. En cuanto a las guías: pronto estaremos publicando en el blog una lista de libros recomendados y de películas que tratan estos temas. Un cordial saludo!

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