Cuando yo era maltratado… ¿dónde estabas tú?

 

“Si te mantienes neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”

                                                                            Desmond Tutu.

“A veces esperamos demasiado de otras personas, sólo porque estaríamos dispuestos a hacer mucho más por ellos”.                                                                                                                       Desconocido.

 

En esta entrega daremos una mirada a aquellas personas allegadas a la víctima y al perpetrador, que están al tanto del abuso, lo han presenciado y no hacen nada al respecto, o bien pueden llegar a favorecerlo. Estos son los llamados actores pasivos o facilitadores.

En cualquier situación de abuso y/o maltrato psicológico están presentes. Generalmente el acosador necesita personas que le permitan actuar a sus anchas o que no denuncien los atropellos que comete, es por eso que el papel del facilitador o “enabler” * ver glosario* es tan fundamental dentro de esta dinámica.

Un acosador nunca tendrá fuerza si no tiene actores pasivos a su disposición, y pueden pasar dos cosas:

  1. Que se mantengan neutrales (espectadores pasivos).
  2. Que apoyen abierta o indirectamente al maltratador (espectadores activos/ facilitadores).

En el primer caso, suelen no denunciar lo que está pasando porque temen caer de la gracia del líder (en caso de que este sea el acosador) y que éste la emprenda en su contra como represalia; temen perder su empleo o posición (en el caso de un jefe abusivo)…en algunos casos pueden sentir cierto remordimiento por no defender a la persona que está siendo maltratada. Un ejemplo de esto, es el clásico caso de maltrato infantil a cargo del padre, y el consiguiente silencio y justificación por parte de la madre; otro ejemplo que llamó mucho mi atención fue el de los estudiantes del instituto Columbine, Eric Harris y Dylan Klebold, conocidas víctimas de bullying, uno de los acosadores le pidió expresamente a una de sus amigas que dejara de dirigirles la palabra…y ella dejó de hacerlo por miedo a represalias; en 1999 el mundo contempló en la masacre de Columbine los devastadores efectos del maltrato psicológico.

 En otros casos (tristemente cada vez más frecuentes), la actitud que suelen tener los espectadores pasivos es la de: “como no es mi problema, prefiero no meterme en eso”, “no es asunto mío”. A la larga, con su silencio e indiferencia son tan responsables del daño psicológico infligido a la víctima, como el mismo acosador.

En el segundo caso, suelen participar y seguir el juego del perpetrador, añadiendo un sufrimiento adicional; suelen ser personas sin empatía. Dentro de esta variante, no podemos dejar de mencionar los famosos “flying monkeys” (monos voladores) *ver glosario* encargados de torturar aún más a la víctima, bajo las órdenes del perpetrador (ya sea a través de comentarios hirientes y malintencionados, burlas, mofas, chismes, acusaciones o manipulación de la víctima para hacerla sentir culpable); muchos de éstos aunque actúen deliberadamente, han sido previamente manipulados por las mentiras y/o campaña de difamación del maltratador. En otros casos, lo hacen con conocimiento de causa, a cambio de obtener favores del perpetrador. Es una de las formas más crueles de maltrato, en el que hacen sentir a la víctima aislada y vulnerable.

Desde mi punto de vista, los espectadores pasivos nunca son tan inocentes como se suele asumir; se puede dispensar su actitud neutral si pensamos que no enfrentan al abusador por miedo, lo que me parece imperdonable es que existen maneras de mostrar apoyo o tal vez algo de empatía por la persona que sufre, pero la mayoría de las veces, el espectador pasivo ni siquiera lo intenta…ya que no estaría dispuesto a sacrificar el pellejo para detener una injusticia, por lo menos intentaría denunciarla de manera anónima, o de no ser esto posible, privadamente pudiera posar una mano sobre el hombro de la víctima y decirle que no está de acuerdo con lo que está pasando y expresarle su impotencia al no poder hacer nada por evitarlo…realmente, aunque parezca simple, una mirada comprensiva hace gran diferencia. “Cuando me maltrataban… ¿dónde estabas tú?” “¿Por qué no hiciste nada por protegerme?” “¿Qué tal si te lo hubiesen hecho a ti?” son reclamos que hacen las victimas a los espectadores pasivos de su pasado durante el ejercicio de la silla vacía (psicología Gestalt).

 

“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los buenos no hagan nada”

                                                               Edmund Burke (1729-1797).

 

Los espectadores activos y facilitadores son tanto o más culpables que el maltratador…aunque aleguen haber sido manipulados por el perpetrador, nadie tiene derecho a torturar a nadie, nadie merece ser blanco de juicios parcializados, y la regla es que estas personas actúan sin escuchar las dos versiones de la historia. Lo ideal es llegar a una confrontación con estas personas, porque es sanador, hacerles saber el daño que han estado causando favoreciendo injusticias…en mi experiencia personal, creo que lo mejor es elegir bien a quien confrontamos y a quien no, pero en la mayoría de casos, estas personas no se merecen nuestro tiempo ni nuestras palabras y la única salida es un alejamiento permanente.

Concluyo reflexionando que el maltratador no es nadie sin su grupo de secuaces (sin sus facilitadores, monos voladores, etc.) o los que simplemente observan el “espectáculo” sin involucrarse…si no tiene este apoyo, pierde toda su fuerza y poder. En Finlandia se ha empezado a emplear el método Kiva contra el acoso escolar, en el cual se les advierte a los espectadores que su contribución con el agresor será sancionada en el plantel educativo y sus padres llevados a juicio económico de daños, obteniéndose muy buenos resultados en la disminución de la tasa de bullying.

Las personas que hemos sobrevivido maltrato en cualquiera de sus formas (violencia doméstica, acoso escolar o bullying, acoso laboral o mobbing) debemos luchar por una sociedad en donde no esté bien visto “hacerse de la vista gorda” y no denunciar injusticias.

“Si queremos un mundo de paz y de justicia, hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”

                                                  Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

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1 Comment

  • Claudia

    Yo lo he sufrido en mis propias carnes…..padre narcisista, madre facilitadora y pasiva agresiva, hermanas 3 y siempre conformistas, espectadoras, monas voladoras, intrigantes etc…. yo la rebelde, scapegoat y motivo de todos los problemas en la familia, con esa percepción me fui a los 18 y al volver a los 40 me encontré lo mismo …. realmente triste. Hace solamente unos años decidí no bailarles el juego más y distanciarme de los 5. Hay veces que me da mucha pena, mis padres ya mayores, muy mayores, enfermos pero aún así el narcisista y ella su leal facilitadora hasta la muerte…y las 3 hijas las fieles monas voladoras de los 2…..un psicothriller multiplicado por 1000. Horrible. Uno a uno escogieron y el precio que me dieron fue cero. Para mi son alimañas. Ellas 3 peor que los padres que seguramente están “justificados” si sufrieron trauma de niños. El único trauma que podrían tener ellas es el haber visto y sabido que a mi me pegaron palizas durante toda mi infancia porque era una niña mala y rebelde….en fin, les deseo lo mejor de todo corazón pero también deseo no volverlos a ver nunca jamás.

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