Las religiones, el perdon y los padres tóxicos.

“Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra”. Efesios 6:2-3.

Es el 5to mandamiento y el primero con promesa incluída. Dar honra a los padres es un gesto perfectamente natural y esperable para con las personas que nos dieron la vida y nos aman de manera incondicional…ahora bien, qué pasa con los hijos de padres tóxicos? están obligados a honrar a sus padres después de todo el daño emocional que les causaron?

Casi siempre cuando un hijo maltratado intenta buscar ayuda o consejería espiritual, es incomprendido y juzgado; le hablarán de perdonar todo, que a los padres y madres hay que perdonarles incondicionalmente sin importar lo que nos hayan hecho o puedan llegar a hacernos. En lo personal, intenté buscar ayuda en la religión en determinado momento de mi vida, pero las personas a las que me acerqué, aunque de manera bienintencionada, no supieron manejar mi situación, sólo lograron hundirme un poco más…me quedé con la sensación de que debía de haber algo muy retorcido y obscuro en mi persona que no me permitía perdonar y olvidar definitivamente. No fue sino muchos años después en que entendí lo importante que era salir de la negación y hacerle frente a la tristeza y la rabia. En entradas anteriores habiamos hablado de que esta obligación de perdonar y olvidar todo como si nunca hubiese pasado nada que (muchas veces) nos imponen las iglesias, nos corta de raíz la posibilidad de poner la responsabilidad sobre los hombros correspondientes: las personas adultas que nos lastimaron cuando eramos niños y no podíamos defendernos; esto lo entendí gracias a Susan Forward, autora de “Padres que odian”.

Si bien es cierto que la biblia nos manda a honrar a nuestros padres, también es muy clara sobre el papel de los padres en la vida de los hijos, examinemos estos versos:

” Suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; acaso le dará una piedra? o si le pide un pescado; acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? o si le pide un huevo; acaso le dará un escorpión?”  Lucas 11:11-12.

“…Y vosotros, padres, no provoqueis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del señor”.  Efesios 6:4.

“Enseña al niño el camino en el que debe andar y aún cuando sea viejo no se apartará de él”. Proverbios 22:6.

“Hijos, sed obedientes a vuestros padres en todo, porque esto es agradable al señor. Padres, no exaspereis a vuestros hijos para que no se desalienten”.  Colosenses 3:21.

Tal y como nos dejan ver estos versículos de manera muy clara y contundente, el deber de los padres es enseñar el bien a sus hijos (proverbios 22:6); protegerlos del peligro, no exponerlos de manera consciente a éste y ser bondadosos para con ellos (Lucas 11:11-12), no desorientarlos ni desalentarlos innecesariamente. (Efesios 6:4 y Colosenses 3:21)

Hay un ejemplo bastante explicito de la personalidad narcisista en el viejo testamento, con la descripción de la reina Jezabel, aunque ese tema lo abarcaré con mayor profundidad en otro artículo. El profeta Elías es un claro ejemplo de la persecución a la que es sometida una persona abusada por un narcisista. Los hijos de estas personas tan tóxicas son perseguidos hasta dañarlos de manera permanente y deben literalmente correr por su vida.

Los padres tóxicos y narcisistas no aman a sus hijos de manera incondicional, no sienten empatía por ellos, los tratan de manera cruel, egoísta, implacable…se apartan totalmente del modelo bíblico de cómo debería ser un padre o una madre; por tanto, es correcto y comprensible protegernos y no permitir que se abuse de nosotros ni de otras personas.

“Apártate del mal, haz el bien, busca la paz y síguela. Los ojos del señor están sobre los justos y sus oídos están atentos a su clamor”. Salmos 34:14-15.

“No os unais en yugo desigual con los incrédulos, porque qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? y qué comunión la luz con las tinieblas? y qué concordia Cristo con Belial? o qué parte el creyente con el incrédulo?”

2 Corintios 6:14-15.

En estos versículos está más que claro que debemos apartarnos de todo lo que nos robe la paz interior; en lo personal entiendo que los narcisistas o personas con rasgos psicopáticos (aunque sean nuestros padres) caben dentro de esta descripción. No me refiero a cortar lazos rotundamente, pero sí apartarse aún sea emocionalmente y no permitir que nos dañen más.

Aunque la biblia nos exhorta a orar por aquellos que nos maldicen (Mateo 5:43-48) en ningun momento nos dice que nos quedemos aguantando sus golpes morales y emocionales. Nuestro deber como personas sanas y empáticas es ponernos a salvo, no permitiendo el maltrato.

Entiendo que gran parte de perdonar es renunciar a la venganza y aunque procuremos justicia, no pagar mal con mal.  “No os vengueis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el señor”. Romanos 12:19. Como siempre he reiterado en este blog, perdonar no significa hacer de cuenta que nada ha pasado, ni olvidar nuestra historia, tampoco permitir que violenten nuestra dignidad.

Es importante que los líderes y/o consejeros espirituales tomen conciencia de lo destructivo que resulta no saber ayudar a estos hijos abusados cuando buscan ser escuchados y consolados espiritualmente, sobre todo cuando se les acusa de no honrar ni perdonar incondicionalmente a un maltratador que ni ha cambiado ni se ha arrepentido. Más bien, la ayuda debe ir dirigida a escuchar y comprender sin juzgar y darle las herramientas psicológicas para que esta persona pueda salir del círculo vicioso en que se encuentra. No olvidemos que la espiritualidad y religiosidad es una de las cuestiones en la que los narcisistas tienden a dañar más a sus víctimas.

La esperanza que podemos tener todos los que hemos experimentado maltrato a manos de los padres tóxicos está en muchas de las promesas de Dios:

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehovah me recogerá”. Salmos 27:10.

 

 

 

 

 

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1 Comment

  • Blanca

    Para el común de las personas es difícil creer que puedan existir madres que no amen a sus hijos, que los lastimen con una crueldad desmesurada, que los maldigan, que los exploten en todo sentido, física, mental, económicamente, espiritualmente y en todas las áreas en que un ser humano pueda ser abusado, pero si las hay y yo tuve una madre así. Ahora que mencionas la religión, me vino a la mente pensamientos distorsionados y enfermos que tuve anteriormente, creía que mi familia era una familia maldecida, que el demonio había sentado sus bases en esa familia y cuando fuí excluída cruelmente de la familia llegué a pensar que yo era ese demonio (jijijiji) ahora agradezco infinito haber sido excluída, el legado de mi madre fué de muerte, avaricia, ambición y destrucción y sus golden girls continúan ese legado. Mi Poder Superior me rescató y aunque mencionas que perdonar es renunciar a la venganza, la verdad es que si existe ésta y no hay mejor venganza, ( que dicen que es placer de Dioses) que vivir muy bien y feliz!!! y esa es la revancha a la vida!!!!!

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