Por qué es tan difícil para la víctima romper definitivamente una relación abusiva?

Suele ser una pregunta frecuente: “si el esposo maltrata a fulana…por qué sigue con él y no termina de inmediato con esa relación? Cuando se le pregunta directamente a la persona en cuestión, escucharemos toda clase de excusas, muchas veces incomprensibles e ilógicas y casi siempre no puede darnos una respuesta porque no la tiene.

En las relaciones normales y sanas, bien sean de parejas o de padres e hijos, existe un dar y recibir mútuo y recíproco; son relaciones en donde ocurren desacuerdos continuamente, pero la capacidad de empatizar permite que éstos sean superados rápidamente por el nutrimento que brinda el amor. Por el contrario, la relación disfuncional carece de empatía; es un amor viciado que drena energías y agota mental y espiritualmente. En una relación de pareja esto no se da al azar, generalmente la persona que es abusada viene de un hogar disfuncional e inconscientemente busca lo que ya le resulta conocido, tal es el caso de los hijos de narcisistas e  hijos de alcohólicos, con alto perfil codependiente.

Es frecuente que la persona que abusa no siempre lo haga abiertamente, llegando a convencer a la victima de que es su culpa o que está exagerando los hechos; creará confusión en sus emociones, por ejemplo, regalándole rosas en público pero maltratando verbal o físicamente tras puertas cerradas;otro ejemplo sería el esposo que provee adecuadamente a su familia y es buen padre, pero muestra celos excesivos con su pareja. El razonamiento debajo de todo esto es: “fulano(a) no es tan malo(a)”. Cuando se trata de relaciones disfuncionales entre padres e hijos o entre hermanos, es posible que tengan recuerdos agradables comunes que, aunque no superen en número las agresiones, están ahí para recordarles que “no todo es siempre tan malo”. Este tratamiento “bueno-malo” intermitente es lo que crea el síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica o síndrome de Estocolmo doméstico.  *ver glosario*

Creo firmemente que el desconocimiento o que simplemente la persona que está siendo abusada no esté en contacto con sus sentimientos (algo bastante frecuente) es lo que permite que permanezcan estas relaciones abusivas. No se puede luchar en contra de lo que no se conoce. Resultamos crueles al poner la ecuación tan fácil, “si no te tratan bien en casa, vete” “si tu marido te golpea…pues déjalo”, lo menos que podemos hacer es ayudar a la persona a darse cuenta de su situación, suministrandole la información adecuada y dándole el apoyo moral que necesita. En otras palabras: abrazar más, juzgar menos…

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1 Comment

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